El Carnaval se acerca y en muchos colegios se pide a los alumnos que acudan disfrazados al cole.
Los hay que trabajan el disfraz a través de cuentos, historias o materias de clase o que se enmarcan en proyectos educativos.
Y, a la vez, hay padres que se preguntan si esta práctica realmente es capaz de reportarles algún tipo de beneficio. A fin de cuentas, estamos haciendo que un niño cambie no solo su ropa, sino también su personalidad y su forma de comportarse durante unas horas.



